
miércoles, 22 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
Craig Ferguson - Doctor Who "lost opening"
~Kraken~
martes, 14 de diciembre de 2010
Biblioteca Whoviana: Missing Adventures
Cuando Virgin Books comenzó la publicación de The New Adventures, no fue la única colección de narrativa whoviana que colocó en las estanterías. En 1994 decidió aprovechar el éxito de dicha colección, lanzando al mercado las Virgin Missing Adventures.
En esta colección presentarían aventuras de las seis primeras encarnaciones del Doctor. En todas… salvo en dos.
Downtime (nº 18 de la colección) es la novelización de una producción independiente editada directamente en video. Al no estar licenciada dicha producción por la BBC, no podían usar al Doctor. Es también una de las dos únicas novelizaciones publicadas en esta colección.
Cold Fusion (nº 29 de la colección) es la única historia que presenta múltiples doctores. El 5º y el 7º. Esto la convierte también en la única obra de la colección en presentar al 7º Doctor en sus páginas.
Existe una novela, Who Killed Kennedy que se suele listar dentro de esta colección. En realidad no forma parte de la misma. Si se incluye es por que presenta varias encarnaciones del Doctor, pero en realidad está publicada fuera de colección alguna.
Una curiosidad a destacar es que su primer título, Goth Opera es una secuela (y también una precuela desde el punto de vista del Doctor) de Blood Harvest, perteneciente a New Adventures.
Esta fue la segunda colección de narrativa whoviana en publicarse tras la cancelación de la serie en 1989. Sirve al mismo propósito que New Adventures: Historias más extensas e inclusión de elementos más maduros. En 1997, la BBC recuperó la licencia, cesando la edición por tanto de nuevas entregas.
En la página oficial dedicada a la etapa clásica se pueden leer, descargar e/o imprimir unas pocas de las obras que se publicaron en esta colección, como ya mencioné en su momento.
Missing Adventures sirvió sobre todo para que todas las encarnaciones del Doctor en su momento pudieran llegar al público en letra impresa. Los lectores además tenemos más fácil la tarea de situar los hechos narrados entre las aventuras ya conocidas del Doctor. Sobre todo porque estas fueron las primeras que hubo que encajar para mantener la coherencia whoniversal.
Una serie no muy extensa en realidad (Tan solo 33 episodios). Pero 33 episodios con todo aquello que los seguidores de nuestro Señor del Tiempo favorito hemos aprendido a amar. La TARDIS, visitas a lugares remotos en el tiempo y el espacio, civilizaciones alienígenas, flora y fauna como se han visto ni verán, compañeros de viaje por los que uno daría todo… y el siempre cambiante rostro del Doctor.
Como he dicho en múltiples ocasiones, traspasad sin miedo el umbral de la TARDIS. Puede que encontréis aquello que mas anheláis.
¡Nos leemos!
~Usagi~Navidades en la Bahia
¿Y yo? Me temo que he pecado de querer dosificar lo que tengo preparado. No quería agobiar a nadie, me temo.
Ya que estamos, ¿que espero de estas navidades en Doctor Who? A tenor de lo que se sabe, una muy peculiar versión de Cuento de Navidad. Reconzoco que las versiones de este clásico de Dickens son mi debilidad. Eso, y por lo que parece, serán unas navidades tranquilas en la Tierra. Nada de invasiones o criaturas casi tan viejas como el universo haciendo de las suyas.
Por cierto, ¿soy el único que cree que el 11ª seria el ideal para encontrarse con su 8º encarnación?
¡Nos leemos!
~Usagi~
miércoles, 8 de diciembre de 2010
¿Sabias que...
... la primera vez que un dalek grita “Exterminate!” es en el serial The Chase?
~Usagi~
lunes, 6 de diciembre de 2010
Whovian Gestalt: (Creando novedades sin dejar de lado lo clásico)
Hoy traigo un concepto algo diferente. NO es un rediseño. Es más bien una reutilización de ciertos elementos para crear algo nuevo, bueno y con carisma. Vayamos por partes. Esto que veis aquí es un Ood:
Una raza telepática, habitantes de la ood–sphere, y protagonistas de un capítulo que me hizo sentir una vergüenza de mi especie de proporciones bíblicas. Pero no es eso de lo que quiero hablar. Fijaos bien en su aspecto. Sobre todo en el globo traductor.
Ahora, fijaos en el individuo bajo estas líneas:
Un Sea Devil, otra de las razas terrestres prehumanas a las que se conoció durante la Era UNIT. Eso que sostiene es un Disco Sónico. Un arma y herramienta propias de su raza. Lo mismo corta una puerta de acero de 5 cms de grueso que mata un soldado británico a varias decenas de metros.
Cuando vi por primera vez un Ood pensé: “¡Caray, se parecen mucho a los Sea Devils!”. Al final no se parecen tanto. Pero el elemento de diseño está ahí: un objeto redondo conectado mediante un cable a “algo” en alguna parte del personaje.
Pero es que hay todavía otro elemento más de diseño que no es tan evidente. No me refiero al hecho de que los Ood sean una raza gemela de los Sensorites. No. Me refiero a un elemento de su trasfondo e historia. En el serial The Ark, del Primer Doctor, se presenta a…
Los Monoids. Una raza que, en teoría se ofrecen a si mismos como sirvientes de la humanidad al toparse con nuestros futuros congéneres.
¿Suena de algo? Espero que si. A partir de ese punto la verdad diverge, y mucho. Pero el reciclaje del punto de partida y el concepto sigue ahí. Una raza que se ofrece por propia voluntad a servir a la humanidad como esclavos. Aunque la vedad tras ese ofrecimiento es siniestra y dañina.
Un reciclaje de elementos anteriores que ha sabido usarse y presentarse de la manera adecuada para que esta mezcolanza tenga su propia personalidad. ¿Mi opinión? Que está bien hecho y va más allá del rediseño o la recreación para crear algo diferente. Algo que se ha convertido en uno de los pilares de la etapa actual del Whoniverso. ¿Más casos como este? Si advierto alguno, lo sabréis, está prometido.
¡Nos leemos!
~Usagi~miércoles, 1 de diciembre de 2010
Serial Clásico (17): The Time Meddler

AVISO DE SPOILER: Debido a la necesaria claridad del texto para ser entendido, este desvela un importantísimo punto de la trama de esta historia. Si se continúa leyendo estas líneas, el lector lo hace por su propia cuenta y riesgo. Quien avisa no es traidor.
Este serial en su época fue muy muy importante. Y a posteriori tal importancia no ha hecho más que aumentar. De hecho, es uno de los pilares básicos de la continuidad whoviana. El “Monje Entrometido” del título es la razón de ello. Pero vayamos por partes.
Viki y el Doctor encuentran a Steven dentro de la TARDIS, el cual, tras ser atendido y sanado de sus heridas, se muestra más que dudoso de que hayan viajado en el tiempo. Acabara creyéndolo, pero le costará mucho convencerse. Muchísimo. Los crononautas han llegado a la costa de Northumbria, en 1066. Una fecha clave en la historia de Inglaterra y de la humanidad en general.
Su llegada es contemplada por un monje, que… bueno, ¡tiene su propia TARDIS! Esto tarda en descubrirse, y cuando se hace… Uno de los momentos cumbre de la etapa clásica de la serie. En su momento, los espectadores tuvieron que quedar más que asombrados, sin duda. Había más seres como el Doctor. Aunque la identidad de estos aun tardaría mucho, mucho tiempo en establecerse.
Aparte de lo dicho, este serial es importante porque es la primera vez que el Doctor se enfrenta a alguien que trata de alterar la Historia de manera activa. Segundo punto importante. ¿Steven? Incluso al final sigue sin estar muy convencido de que haya viajado en el tiempo. Sería más fácil convencer a un Cyberman Mondasiano de las bondades de las emociones.
Los personajes están en su papel, y el Doctor encuentra algo para distraerse de la nostalgia de sus compañeros ausentes. Y se emplea a fondo. El Monje acaba con muchos, muchos motivos para guardar rencor al Doctor. Daño físico no le causa. Pero le deja muy tocado. Y no será la última vez que se vea al Monje en la serie.
Así, termina la segunda temporada de Doctor Who. La tercera empezará en un lugar muy muy lejano. Y en unas circunstancias… difíciles. Dentro y fuera de la pantalla.
¡Nos leemos!
~Usagi~




